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EJERCICIO DE INTROSPECCION

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El propósito de esta publicación no es formular juicios (quien soy yo para hacerlos). Es solo compartir una publicación que pueda animar un ejercicio de instrospección, si es que les interesa. Nadie esta obligado.  Quien desee opinar, bienvenido sea.                                

Carta abierta de Tanja Rahm a sus antiguos clientes. 

Publicada en el libro “Prostitution Narratives – Stories of Survival in the Sex Trade” de Caroline Norma y Melinda Tankard Reist . Transcripción de ElConfidencial.com 


Tanja Rahm, mujer danesa, que actualmente tiene 35 años, trabajó durante tres años como prostituta poco después de cumplir 20. Actualmente es terapeuta y sexóloga. Puede ser que no represente la experiencia de todas las prostitutas, pero merece la pena leer por completo la carta. Sobre todo si se es uno de esos clientes que consideran que al contratar los servicios de una prostituta le están haciendo un favor:

Abre Comillas: 

 "Querido cliente, Si piensas que alguna vez me he sentido atraída por ti, estás terriblemente equivocado. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez. Lo único en mi mente era hacer dinero, y rápido. Que no se confunda con el dinero fácil; nunca fue fácil. Rápido, sí. Porque rápidamente aprendí los muchos trucos para conseguir que te corras pronto para poder sacarte de mí, o de debajo de mí, o de detrás de mí. Y no, nunca me excitaste durante el acto. Era una gran actriz. Durante años he tenido la oportunidad de practicar gratis. De hecho, entra en la categoría de multitarea. Porque mientras tú te tumbabas ahí, mi cabeza estaba siempre en otra parte. En algún sitio donde no tuviese que enfrentarme contigo acabando con mi respeto hacia mí misma, ni pasar 10 segundos pensando en lo que ocurría, o mirándote a los ojos. Si pensabas que me estabas haciendo un favor por pagarme por 30 minutos o una hora, te equivocas. Preferiría que hubieses salido y entrado tan rápido como pudieses. Cuando pensabas que eras mi príncipe azul, preguntándome qué hacía una chica como yo en un sitio como ese, perdías tu halo cuando pasabas a pedirme que me tumbase y centrabas todos tus esfuerzos en sentir mi cuerpo todo lo que pudieses con tus manos. De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi trabajo.

Cuando pensabas que podías estimular tu masculinidad llevándome al clímax, debes saber que lo fingía. Podría haber ganado una medalla de oro por fingir. Fingía tanto, que la recepcionista casi se caía de la silla riéndose. ¿Qué esperabas? Eras el número tres, o el cinco, o el ocho de ese día. ¿De verdad pensabas que era capaz de excitarme mental o físicamente haciendo el amor con hombres que no elegía? Nunca. Mis genitales ardían. Del lubricante y los condones. Estaba cansada. Tan cansada que a menudo tenía que tener cuidado de no cerrar mis ojos por miedo a quedarme dormida mientras mis gemidos seguían con el piloto automático. Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. Me daba igual que tu mujer tuviese dolores pélvicos, o que tú no pudieses salir adelante sin sexo. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo. Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira. No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Duda de si todos los hombres eran tan cínicos e infieles como tú. Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. No veías a la persona bajo la máscara. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable. De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír. En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años. Básicamente, te daba igual. Porque solo tenías un objetivo, y era mostrar tu poder pagándome para utilizar mi cuerpo como te apeteciese. Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período. Era porque mi cuerpo era una máquina que no podía ser interrumpida por el ciclo menstrual, así que metía una esponja en mi vagina cuando menstruaba. Para ser capaz de continuar entre las sábanas. Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba. Cuando venías con objetos, lencería, disfraces o juguetes y querías juego de roles erótico, mi máquina interior tomaba el control. Me dabais asco tú y tus a veces enfermizas fantasías. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. No ayudaba que tuvieses 50, 60, 70 o más. Cuando regularmente violabas mis límites besándome o metiendo los dedos dentro de mí, o quitándote el condón, sabías perfectamente que iba contra las reglas. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. Y lo disfrutabas. A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Y lo utilizabas de manera perversa para mostrar cuánto poder tenías y cómo podías traspasar mis límites.

Cuando finalmente te regañaba, y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado. Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus. Crees que tienes derecho. Quiero decir que las prostitutas están ahí de todas formas, ¿no? Pero solo son prostitutas porque hombres como tú se interponen en el camino para una relación saludable y respetuosa entre hombres y mujeres. Las prostitutas solo existen porque hombres como tú sienten que tienen el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales usando los orificios del cuerpo de otras personas. Las prostitutas existen porque tú y la gente como tú sienten que su sexualidad requiere acceso al sexo siempre que les apetece.

Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque te preocupan más tus propias necesidades sexuales que en las relaciones en las que tu sexualidad podría florecer de verdad. Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad. Me das pena, de verdad. Eres tan mediocre que piensas que el sexo consiste en eyacular en la vagina de una extraña. Y si no hay ninguna a mano, no tienes que ir más lejos que a la esquina de tu calle, donde puedes pagar a una mujer desconocida para ser capaz de vaciarte en una goma mientras estás dentro de ella. Qué hombre frustrado y lastimosos debes ser. Un hombre incapaz de crear relaciones profundas e íntimas, en las cuales la conexión sea más íntima que tu eyaculación. Un hombre que expresa sus sentimientos a través de sus clímax, que no tiene la habilidad de verbalizarlos, sino que prefiere canalizarlos a través de sus genitales para librarse de ellos. Qué masculinidad débil. Un hombre verdaderamente masculino nunca se degradaría pagando por sexo. En lo que concierne a tu humanidad, creo en la gente de bien, incluido tú. Sé que dentro tienes una conciencia. Que te has preguntado en silencio si lo que hacías era ética y moralmente justificable. También sé que defiendes tus acciones y probablemente piensas que me has tratado bien, que fuiste amable, nunca malvado y que no violaste mis límites.

Pero ¿sabes qué? Se llama evadir tu responsabilidad. No estás enfrentándote a la realidad. Te engañas pensando que la gente a la que compras no han sido compradas. No han sido forzadas a prostituirse. Quizá pienses que me hiciste un favor y me diste un respiro hablándome del tiempo, o me diste un pequeño masaje antes de penetrarme. No me hiciste ningún favor. Todo lo que hiciste fue confirmar que no merecía más. Que era una máquina cuya función primaria era dejar a los otros aprovecharse de mi sexualidad. Tengo muchas experiencias en la prostitución. Me han permitido que te escriba esta carta. Pero es una carta que preferiría no haber escrito. Ojalá hubiese podido evitar estas experiencias. Tú, por supuesto, te consideras como uno de los clientes buenos. Pero no hay clientes buenos. Solo aquellos que confirman la visión negativa de las mujeres sobre sí mismas. Sinceramente, Tanja Rahm

Cierre Comillas”
 

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Excelente texto, creo qué hay mucha verdad, pero igual discrepo en una sola interpretación, cuando trata a todos sus clientes o quienes disfrutamos del sexo pago como misóginos, creo que es una línea delgada que muchos cruzan pero no todos, de igual forma aquí y en todos los foros de chicas, muchos se creen el cuento y se hacen “amigos’ según ellos creyendo una relación más cercana con ellas pero que es más una alucinación o simplemente rayan la papa.

 

salutes

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hace 49 minutos, Forero antiguo dijo:

Excelente texto, creo qué hay mucha verdad, pero igual discrepo en una sola interpretación, cuando trata a todos sus clientes o quienes disfrutamos del sexo pago como misóginos, creo que es una línea delgada que muchos cruzan pero no todos, de igual forma aquí y en todos los foros de chicas, muchos se creen el cuento y se hacen “amigos’ según ellos creyendo una relación más cercana con ellas pero que es más una alucinación o simplemente rayan la papa.

 

salutes

Concuerdo con usted @Forero antiguo en que nada es blanco o negro. En esto, como casi todo en la vida, hay una escala de grises. A mi me llamó la atención la rabia que hay en la dermis de Tanja, en su lenguaje, un reproche brutal a su interlocutor (que somos más de uno), sin dejar de ser un coscacho de verdades que aturden en algunos pasajes.

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Parece que no le gustó la pega 🤷‍♂️

He tenido trabajos difíciles donde me pagaban una miseria por trabajar todo el día y hasta noche madrugando, yo soy migrante y empecé en menos de cero sin poder trabajar legal, recuerdo volviendo en la mañana mareado de no haber dormido, y me alegra haber tenido esa opción en ese momento, y agradezco a la persona que me ayudó (aunque me exigió demasiado) a conseguir unas lucas en esos momentos.

He escuchado escorts hablar bien de sus clientes amigos (no mencionaré lo bien que hablan de mí ya que supuestamente estamos locos), y conozco escorts que se han empotado de sus clientes, que se han retirado a pololear algún cliente, etc.

Cuando una mujer tiene resentimiento ante los hombres yo lo noto de una y no vuelvo más.. fome que te den un servicio con esas energías..

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Primero, había leído esto hace bastante tiempo con otra firma... quizá es de esos textos poderosos sin autor que andan por internet.

Acá rescato 2 cosas. Ella tuvo una mala experiencia, y como todas experiencias, son personales e intransferibles, por tanto mucho de lo que dice ella puede ser verdad en su círculo pero puede ser totalmente falso en otros. No sirve mucho para armarse una película. Es más, deja ver en ella un odio al hombre, ya sea forjado por la mala experiencia que tuvo, o quizá por su vida.

Segundo punto que rescato. Está lleno de textos como esos y anécdotas similares, incluso de clientes. Creo que el trabajo de escort, puta, dama de compañia, y tanto calificativo más que no debería ser ofensivo, se ha subido a un altar. Tienen trato especial a veces, muchos creen que son pobres mujeres que necesitan de ayuda, y lo único que es cierto, es que sea cual sea el nombre que le pongan al trabajo, es un trabajo, y por definición, la gran mayoría no disfruta su trabajo pq conlleva obligaciones y demandas de terceros. Hay que pegarse en el pecho si a uno le gusta su pega. Pero, es pega y como en toda pega, te puede tocar una buena o una mala, con buenos o malos jefes, con buenos o malos clientes, pero en ningún caso son prisioneras de un sistema ni de la opresión del maldito hombre o maldito jefe. Y con esto en mente, son iguales a uno y por tanto sufren en la pega lo mismo que puede sufrir cualquier otro trabajador en un ambiente de mierda.

Al menos en mi caso personal, si, he visto escorts llorando en la entrada pq no quieren atender más weones, o porque el cliente que estuvo fue una persona de mierda, así como tb vi llorar a mi madre al llegar a la casa pq atendió a un wn de mierda (y no era escort). 

Si tuviera que dar una apreciación personal, si la carta de verdad la escribió quien firma, es "oiga, no sea tóxica, y no meta a todos en el mismo saco por su experiencia personal"

Y para los clientes... en la vida en general, trate a la gente con respeto, nadie es menos por lo que trabaja.

Y para las escorts... gente mala hay en todos lados, sea profesional, minimiza la chance que la traten mal (aunque por defecto, no deberían tratarla mal)

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A la mitad del texto me sentía una mierda de persona  , pero cerca del final se me paso con esta frase " un hombre verdaderamente masculino nunca se degradaría pagando por sexo " . Uno puede ir a ver a una escort por cientos de razones .                                                    Mañana puede aparecer una escort que encontro al amor de su vida en esta pega y puede ser verdad . Una lata lo que le paso , pero no todos los clientes , ni escort son iguales 

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hace 14 minutos, foreroSV dijo:

Primero, había leído esto hace bastante tiempo con otra firma... quizá es de esos textos poderosos sin autor que andan por internet.

 

La señorita es real, la puede googlear, actualmente es sicóloga y terapeuta sexual y da conferencias sobre el tema. La carta en cuestión está incluida en el libro que se menciona al comienzo y está disponible en Amazon en todas sus versiones. Es indudable que su discurso está teñido por su experiencia, no podría ser de otra forma y está claro que no tiene por qué representar el pensamiento de todas las mujeres que ejercen este trabajo. Se agradece su punto de vista señor @foreroSV

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hace 11 minutos, Federal dijo:

 Una lata lo que le paso , pero no todos los clientes , ni escort son iguales 

... totalmente de acuerdo.

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generaliza mucho, pero tiene mucha razon. Todas las chicas estan en esto para generar lucas JAMAS por otro motivo. Suena obvio pero he leido comentarios aqui de algunos que realmente piensan que las chicas estan en esto por que les gusta tirar. Ahora discrepo con lo de misogino porque bajo esa logica un loco cachero que no paga tambien es misogino?. Es decir no es misogino el que ama una sola mujer y solo ha tenido relaciones con ella?. Bueno creo que muchas chicas aqui se sentiran identificadas con la carta. #notodoslosputerossomosmalos

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hace 4 horas, PopArt dijo:

"Lo único en mi mente era hacer dinero, y rápido. Que no se confunda con el dinero fácil; nunca fue fácil. Rápido, sí"

"Cuando pensabas que podías estimular tu masculinidad llevándome al clímax, debes saber que lo fingía"

" Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad"

" Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad"

" Un hombre verdaderamente masculino nunca se degradaría pagando por sexo"

Cuanta realidad y verdad hay en esas lineas.

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hace 1 hora, Subzero dijo:

#notodoslosputerossomosmalos

jajaja... muy bueno, inscriba el punto com de este hashtag.

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Hay un análisis más profundo, pero el problema es más de ella, que lógicamente varía en cada escort, la veo más desde la rabia y de una parte de su vida que no resolvió, entró en el rubro por la necesidad que es obvio, pero no asumió el costo, quedó con ese tranca, nunca asumió que todos en la vida y en el trabajo se gana y se pierde,  creo también que le da un poco de color también, el relato es parte de un libro y por ende debe causar impacto para venderlo. De igual forma espero que muchos entiendan que es un servicio y para ellas es un trabajo y que no implica que la cordialidad y la buena onda no exista.

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Puras falacias!!!! Jajjaa 

puro cuento en esas frases...

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Hola

El viejo texto reaparece....se ha conversado antes en otros foros...y las reacciones son las mismas...

(((Tiene golpes al mentón bien potentes y elocuentes... como ese de lo verdaderamente masculino nunca se degradaría....supone que sabe lo que es verdadero, masculino, que existe un tipo de perfección, un ideal, que lo cultural no cambia, la tontera del pecado original, olvida la historia...quiere afectarte, mortificarte por el daño y la culpa, lograr el cambio, la redencion...relaciones verdaderas...no somos buenos ni malos, solo somos y seremos..en fin..)))

 

Rescato de la carta que podría haberla publicado en "Como sacarse un empote"..para que habrán los ojos los colegas....todo es falso jajajaj

Y responde ademas al tema de "infidelidad"...todos son infieles...jajajajaj

 

Este texto se inscribe ademas en la lucha del feminismo por equiparar las identidades, culturas y gustos tanto de hombres como de mujeres en un plano de total igualdad...mas propiamente en lo que se ha llamado "abolicionismo"...el sexo, fundamentalmente masculino es de uso, abuso y poder....

Siempre es bueno conversar...

atte

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Esa fue su experiencia.... No es un estandar o la realidad de vivir o sentir de cada chica que eligio ser por un tiempo de su vida escort. Asi queeeee.... Mehhh...

Continuemos con nustras vidas.

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Ya, siguiendo con el ejercicio de introspección e intentando entender más. Mi primera reacción fue descartar el texto no por su opinión del lado de la mujer, sino por el desprecio a trabajos no glamorosos y a los que te ayudan en una situación difícil. Además que la gente que fue con ella fue porque ella ofrecía eso y actuaron de acuerdo a lo que ella propuso en primer lugar, por qué odiar a quienes pensaron que tu oferta valía la pena?

Hay vendedores que cuando no les escuchan su propuesta o se la rechazan se molestan algo, como diciendo "te crees mucha cosa para este producto", pero ella se enoja, "maldito, me vas a comprar lo que vendo"... raro, pero claro tiene sus sutilezas.

De todas formas, siempre es bueno cuestionarse varias cosas, aunque todavía sé que está equivocada en varios puntos intento entender su rabia.

Creo que la fuente de su odio es estar con hombres sin ella tener el poder de la selección sexual femenina, claro porque vende aprobación sexual en el fondo.

Su mensaje en principio son insultos a los clientes que se sintieron bien por ella no poder decir no luego de haber vendido el "sí".

Gran parte de la influencia social de una mujer en su vida, viene con el poder de la selección sexual. Muchos hombres son castigados, limitados, moldeados, chantajeados, comprados, formados, por la selección sexual femenina. La chica se pone guapa y los chicos hacen intentos hasta arbitrarios para ver cómo consiguen el sí. Ese poder las chicas lo tienen, lo adoran y lo saben.

El cliente (nosotros) al que se refiere la mujer en cuestión es lo que pasa si quitas de la ecuación ese poder.

Muchos por el ego se sienten reyes, y se inventan historias con respecto a la chica, tienen un boost de autoestima porque la chica no está rechazándolos indirectamente. En la vida social normal, que en muchos casos el hombre queda humillado por el desprecio femenino, estar con una escort que finge aprecio personal le permite fantasear con que es deseado como compañero, y prefiere creerse el cuento. Ella ve eso, ve que no tiene el poder de humillar su sexualidad y decir no eres lo suficiente para mí, y detesta eso.

Quienes controlan la interacción social/sexual son los clientes. La chica ya no tiene el poder de mantener a un grupo de tipos esperanzados haciendo todo lo posible por conseguirla, en vez de eso, con el poder social femenino vendido el cliente manosea y la usa para satisfacerse sexualmente. Antes hubiese podido a su pololo llevarlo a que lo acompañe a un evento social, o a perder su tiempo mientras acompañándola a hacer compras, o a su amigo en la friendzone a escuchar sus problemas personales para darle apoyo incondicional, pero no puede pedirle indirectamente nada a un cliente, perdió todo ese poder. 

El cliente que le da algo es voluntariamente, lo da porque quiere no por conseguir la aprobación sexual ya que fue vendida. Eso lo odia ella.

Misógino como veo que es para ella es que quitando la selección sexual femenina, el cliente no es tan sumiso ante la mujer. Y que ella vea que la sumisión masculina ante la mujer no viene porque el hombre cree que es mejor sino por el factor sexo y la negociación del mismo.

Yo, siendo introspectivo, entré a este mundo para evitar malos tratos y dramas que recibía por para mí abuso de poder en la selección sexual femenina. Dije, no tengo que estar aguantando malos tratos y terminé de ver a una chica y fui con escorts. Ella odia eso, supuestamente soy misógino a pesar de que trato muy bien a las chicas y aprecio a varias.

Creo que los términos están mal empleados, como misógino, violación de límites, estar forzada... intelectualmente hay mucha confusión en la mente de ellas. Y podría seguir pero ya expuse lo que entiendo un poco más de ella.

 

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Un punto de vista diferente es el de una escritora que ejerció la prostitución para escribir un libro.

Emma Becker, quien asegura que de sus 31 años pasó dos ejerciendo la prostitución en los burdeles de Berlín Le Manège y La Maison (nombres ficticios). Que uno era el infierno y el otro un confortable centro de trabajo. Que uno de los dos lugares sigue abierto y que sigue habiendo fotos suyas desnuda en Internet. Que su nombre de guerra era Justine, como el personaje del Marqués de Sade. Que la experiencia la mejoró como persona y como mujer en lo emocional, en lo económico y en lo sexual. Que ganaba unos 4.000 euros al mes. Que más de un cliente la hizo llegar al orgasmo. Que alguno la agredió. Y que en el mundo de las putas, por desgracia, todo es lo que parece. Que cotizó a la seguridad social de Alemania, donde la prostitución es legal, a diferencia de Francia, donde es ilegal, y de España, donde es alegal. “Mi libro no es una apología de la prostitución”, insiste. “Es una apología de aquel lugar concreto y de un momento concreto de mi vida. La trata de mujeres es otra cosa bien distinta, y yo no la he conocido, pero debe de ser espantosa”. Pese a las búsquedas, nada de lo relativo a la historia personal de la francesa Emma Becker pudo ser confirmado por el periodista, que de una cosa sí da fe: de la fuerza literaria de La maison, una novela de 370 páginas cruda y emocionante publicada por la prestigiosa editorial Flammarion y encumbrada por los principales medios de su país. Tampoco han faltado los escépticos que creen que lo inventó todo. Ella jura que todo es verdad, más allá de las parcelas noveladas. Las dudas ante una experiencia literaria así son inevitables. Y el escepticismo, libre.


¿En qué momento se le ocurrió ejercer de prostituta con el fin de escribir un libro? Digamos que la cosa no vino de golpe, venía de lejos. Es que yo esto ya lo había hecho de joven, de estudiante.

¿Qué cosa? ¿Ejercer la prostitución? Sí, fueron algunas veces, más que nada para divertirme y para probarme. Estaba estudiando, vivía con mis abuelos, salía mucho, ya sabes cómo es París, y me encantaba disfrazarme de mujer deseable por los hombres. Y de repente, una noche, decides hacerlo. Decides pedir dinero por hacerlo. Siempre había tenido fantasmas en torno a eso.

O sea, que con 20 años se convirtió en una call-girl… Sí, vaya, lo hice tres o cuatro veces, ¿eh?, no más. Pero, bueno, resulta que después, viviendo ya en Berlín, un día iba por la calle y vi un cartel en el que ponía “Club-Burdel”. Es que en Alemania las casas de putas están legalizadas y es un negocio que va viento en popa. Así que entré. Aquello plantó en mi cabeza la semilla de hacerlo un día y escribirlo. Contar cuáles son las reglas de un sitio así, cómo viven las chicas que trabajan ahí, todo eso.

Aclaremos las cosas: ¿decidió meterse a prostituta para escribir un libro o ejerció de prostituta y luego se le ocurrió escribir un libro? No, lo que ocurrió fue que estaba acabando mi segunda novela [Alice] y ya estaba buscando tema para la tercera, pero no encontraba nada. Y cuando vi aquel burdel me dije: “Lo tienes, ahí puede haber un libro fantástico”. Pero además me dije: “Mientras lo escribes, podrás ganar dinero”. Tenía 25 años, era soltera, no tenía niños, era libre y tendría tiempo… y, bueno, he de decir que nunca he sido una persona muy trabajadora.

La maison no es la primera incursión literaria de Emma Becker en el universo de las relaciones de sexo y dominación. Con unos más que precoces 22 años, su nombre ya adquirió popularidad de la mano de Monsieur, la historia de pasión sexual entre una joven de su edad y un hombre casado de 46 (en España fue publicada por Planeta). Poco después retomaría el tema en su segunda novela, Alice.

¿Cómo hizo para ser prostituta y escritora a la vez? Al principio, cuando estuve en Le Manège, aquel sitio espantoso, fui escribiendo en paralelo, a medida que me pasaban cosas. Luego, cuando pasé a La Maison, que era un lugar fantástico, el proceso cambió. Escribía solo cuando me venía la inspiración. Llegó un momento en el que estaba tan alucinada con la casa, con las chicas, con los clientes… que la escritura dejó de ser una prioridad.

Uno diría, leyendo La maison, que el contraste entre esos dos burdeles —casi dos mundos— era uno de los ingredientes clave de la novela. ¿Lo cree así? Del todo. De hecho, si me hubiera quedado más tiempo en Le Manège, el libro no habría tenido nada que ver. Aquello era un matadero. Creo que solo empecé a hacer literatura cuando me fui. Mientras estuve allí escribí otra cosa, algo como más periodístico.

Sí, en el libro coexisten las dos cosas: crónica periodística y ficción literaria… Así es. Cuando llegué al segundo burdel, a La Maison, empecé a hacer algo diferente. Era como una reflexión sobre la femineidad, como un ejercicio de introspección. Mientras que en el primero era algo más sociológico, aunque también muy naíf, porque hasta entonces no tenía ni idea de cómo era la vida en una casa de putas, ni el cansancio físico que te genera ese trabajo, ni las obligaciones estrictas a las que te someten, ni otras cosas. En algunos pasajes puede parecer que hablo con desprecio de algunas de las chicas, pero era por desconocimiento. Muchas de ellas eran del este y —al contrario de mi caso— me dio la sensación de que estaban allí porque la vida no les dejaba otra opción.

¿Mantiene relación con ellas? Con alguna de las de La Maison, sí. Nos llevábamos muy bien, había competencia pero lo normal, cada una teníamos nuestros clientes fijos. Pero cerró, y cuando un burdel cierra las chicas se desperdigan por otros burdeles y cambian de nombres, bueno, de seudónimos. Acabas perdiendo el rastro. Las putas son, por necesidad, seres bastante feroces, protegen con uñas y dientes su vida y su intimidad. Mantengo relación, por ejemplo, con la otra chica francesa que estaba en La Maison, de la que hablo en la novela. Y con algunos clientes habituales que ahora trato como amigos. A veces quedamos para tomar café y charlar.

Escribe: “Sé que debería sentirme sucia, pero no lo siento en absoluto”. ¿Diría que es mejor persona tras vivir esta experiencia? ¿Peor? Claramente mejor. Tengo la sensación de haberme enriquecido en lo personal y de que mi percepción sobre mí misma ha mejorado bastante. Y, sobre todo, que mi relación con los hombres es mucho mejor, mucho más sana.

Pues uno pensaba que sería lo contrario. Hacer el acto sexual cinco veces al día con clientes, ¿no quita el deseo? ¿No necesitó reeducarse para volver a sentirlo? Tirarte a tres o cuatro tíos al día es un deporte, ya no es sexo. Y al final del día sientes un cansancio similar al de cualquier trabajo muy físico y solo tienes ganas de tumbarte en tu casa, ver la tele y fumar un porro. Pero para mi sorpresa, cuando dejé de ser puta empecé a sentir deseo por todos esos hombres que me gustaban y que sabía que no iban a hacerlo conmigo por dinero, sino por otras cosas. Y fue maravilloso. Reaprendí a desear. A ver…, de entrada, ejercer de prostituta te obliga a hacerte mucho más feminista, eso está claro. Pero también me ha hecho sentir un poco más de ternura por los hombres, porque algo me ha quedado claro: nosotras somos mucho más fuertes. Pero sobre todas las demás, una cosa ha cambiado: mi capacidad de deseo y de placer y mi yo sexual han sufrido una gran transformación. Han evolucionado.

Para bien o para mal? Insisto: usar su cuerpo de forma mecánica y tener que hacer el acto sexual varias veces al día, ¿no le ha llevado a perder el deseo? Sí ocurrió un poco eso. Pero lo único que sé es que yo ahora hago el amor mucho mejor que antes, no quiero decir desde un punto de vista técnico, sino que pienso mucho más y mejor en mí misma, en mi cuerpo y en mi propio placer. Siempre he sentido debilidad por los hombres, pero antes solía quedarme atrapada en una contemplación un poco ensimismada y un poco tonta del hombre con el que estaba en la cama. Podía realizar el acto sexual de forma totalmente satisfactoria pero sin correrme ni una vez, porque lo que me obsesionaba era el placer de él.

Ha contado que intelectualizaba en exceso el acto sexual. ¿Quiere decir que ahora ha logrado desintelectualizarlo? Exacto. He logrado acercarme de verdad a mi cuerpo para sacarle el máximo partido. He descubierto ejerciendo este oficio cosas que no me esperaba: por ejemplo, darme cuenta de que te puede provocar placer un tío que te resultaba indiferente. La complejidad sexual de la mujer es mucho mayor que la del hombre. Siendo prostituta he aprendido a tener una empatía mayor con los hombres, casi una ternura, por su incapacidad muchas veces de saber si estamos gozando o si estamos fingiendo. Por cierto, cuando fingimos no suele ser para fastidiar, sino por alguna buena razón. Por ejemplo, agradar.

Escribe: “Una piedad desgarradora ante la tontería insondable de los hombres”. ¡La frase es un martillo pilón! Sí, sí, sí, ¡ja, ja, ja, ja!

¿Considera que la mayor complejidad mental de la mujer en relación con la del hombre va paralela a una mayor complejidad sexual de ellas sobre ellos? Lo creo. El placer femenino es complicado, ¿sabe?, porque desde pequeñas nos educan para sonreír, para hacer como que todo va bien, para ocuparse de la casa, de los hijos, para preocuparnos de que el hombre sienta deseo… Es una carga mental que hace muy difícil el hecho de llegar a ese punto de abandono necesario para el placer sexual. ¡Aaaah!, en cambio, en lo relativo al placer, ustedes tienen un problema que nosotras no tenemos: la necesidad de una erección.

En su libro no recrea muchos momentos explícitos de voltaje sexual. ¿Cree, como decía hace poco aquí mismo Woody Allen, que es más eficaz la sexualidad sugerida que la exhibida? Bueno, es la diferencia entre el erotismo y la pornografía. Pero yo no incluyo mucha escena explícita sencillamente porque, al contrario de lo que mucha gente pueda imaginar, el sexo en un burdel no es demasiado interesante. La verdad es que después de trabajar ahí he sacado la conclusión de que los hombres no van para satisfacer tal o cual fantasma oculto de carácter sexual, sino por algo tan convencional como tocar a una mujer que no es la suya. Al final, en el burdel se daba un tipo de sexo, cómo decirlo, bastante simple, bastante conyugal. Bueno, hay de todo, ¿eh? Algunos venían para que los ataran y les pusieran esposas y cosas así, pero eran los menos. Y me di cuenta de otra cosa: hay muchos hombres que van a un burdel sencillamente para hablar con las prostitutas. Follan rápido, dedican al sexo como 20 minutos y luego otros 40 a charlar.

¿Cree que el hecho de pagar otorga a los clientes de un burdel la sensación de poder sobre la mujer? Los hombres que pagan por sexo tienen miedo de las mujeres. Pagar no les otorga ningún poder sobre nosotras. Al contrario, les pone en una situación de inferioridad. Él es el cliente y la prostituta mete a todos los clientes en la misma cesta, luego es superior a ellos.

Decía que ejercer la prostitución te obliga a ser más feminista. Pero no creo que frases como “es más trágico ser cajera en el Lidl con un sueldo miserable que prostituta” sean demasiado bien recibidas por el feminismo. Insisto: en ciertas casas de putas, el poder absoluto es de la mujer. En ciertas casas de putas. Mi libro no abarca la totalidad del mundo de la prostitución. Pero puedo decirle que muchas mujeres eligen sin problemas esta profesión por lo que conlleva de confort económico y por las posibilidades que a algunas de ellas les proporciona de ocuparse más tiempo y más intensamente de sus hijos. Mucho más y mejor que si trabajasen en una tienda o en un supermercado. Y la prostituta es una trabajadora como cualquier otra mujer, aunque casi nunca se les reconoce. Es cínico que se niegue a las mujeres la libertad de elegir esta profesión y decir: “Lo hago porque voy a ganar más dinero y voy a vivir mejor”. A nadie le chocaría que un hombre dijera eso.

Tampoco suele chocar que un hombre diga que cada sábado se acuesta con una mujer. Pero si lo dice una mujer, se le suele llamar ninfómana o, peor, puta. ¿Se refiere a eso? Totalmente. Lo que ocurre en el fondo es que el hombre tiene miedo de considerar a la prostituta como una mujer libre que hace con su cuerpo lo que le da la gana. ¿Por qué? Porque eso amenaza el reinado de los machos, a los que les gustaría que las mujeres se avergonzaran de su cuerpo y lo guardaran solo para sus maridos. ¡Mire, he hecho el amor tantas veces con hombres que me han tratado como a una puta —pero sin pagarme, y eso incluyó situaciones con mi propia pareja— que ahora me parece bastante honorable cobrar por eso!

Por vender su cuerpo… No es vender mi cuerpo, es alquilar mi cuerpo en un contexto concreto. Y no es solo el cuerpo, es mucho más que eso. Alquilas una situación, una comedia, una ilusión. Bueno, y no siempre es una ilusión…

Qué quiere decir? Que varias veces llegué al orgasmo con un cliente. Sin tenerlo previsto, claro está.

¿Diría que su libro es una reivindicación directa e implicada de la prostitución? Es una reivindicación de la posibilidad de que la mujer que elige ese trabajo lo pueda desarrollar en buenas condiciones. De que las putas puedan crear las condiciones de trabajo que les parezcan dignas, ya sea en un burdel o en sus propios domicilios. La prostitución no es una profesión como las demás…, pero tiene que serlo. Mi libro no es una apología de la prostitución. Es una apología de aquel lugar concreto y de un momento concreto de mi vida. La trata de mujeres es otra cosa bien distinta, yo no la he conocido, pero debe de ser espantosa.

¿Cómo ve el futuro de las prostitutas en los países donde no es legal la prostitución? Si no se legaliza la prostitución, las chicas de 15 o 17 años seguirán en el bosque y en la carretera esperando a clientes, seguirá habiendo lugares abominables y seguirán encontrando prostitutas degolladas.

¿Por qué lo dejó? ¿Tuvo la tentación de seguir ejerciendo el oficio de prostituta? ¿Francamente? Sí. Si no hubiese sentido que mi deseo sexual se estaba adormeciendo, habría seguido. Trabajaba en buenas condiciones, me sentía feliz y económicamente digamos que era una etapa muy agradable de mi vida. Pero decidí parar y volver a mi trabajo de camarera en un café de Berlín y a escribir libros.

Perdón por la pregunta, pero antes de leer su libro, uno sintió la tentación de pensar que toda esta historia era mentira. Eso sí: si lo es, es usted un genio. Le aseguro que todo es verdad. Pagué a la Hacienda alemana por mi trabajo como prostituta, sigue habiendo fotos mías desnuda en Internet y el burdel Le Manège sigue abierto, aunque con otro nombre. Entiendo que haya gente que no se lo crea porque, claro, sería admitir que una mujer puede trabajar de puta y sentirse bien.

Pero Le Manège es un nombre ficticio. ¿Cómo se llama el burdel de verdad? Prefiero no decirlo. Pero era un mal sitio. Estaba regentado por hombres, unos albaneses que…, en fin. Era todo bastante oscuro. Corría la coca, sentías miedo, pensabas que algún día te retendrían el pasaporte… No como en La Maison, que la dirigía una mujer —una antigua ama— y era maravillosa.

Nabokov, Sade, Henry Miller, Maupassant, Louis Calaferte… son autores en los que se piensa leyendo La maison. ¿Cree que tendrían fácil publicar hoy los libros que les hicieron célebres? ¿Lolita? ¿Justine? ¿Trópico de Cáncer?  Está claro que hay una vuelta del puritanismo, una vuelta atrás en lo moral, y en ese terreno Francia es la campeona del mundo. Somos el país más hipócrita del planeta. Todo se hace a escondidas. Y sobre eso que me pregunta…, no, no creo que un libro como Lolita pudiera ser publicado hoy.
Fuente: ElPais: Dic 2019

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Un contraste de visión. Las dos mujeres se llaman feministas pero abogan por lo contrario. Esta segunda siente que enriqueció su vida, y de estas he conocido muchas.

En 29-10-2020 a las 12:12, PopArt dijo:

Un hombre incapaz de crear relaciones profundas e íntimas, en las cuales la conexión sea más íntima que tu eyaculación. Un hombre que expresa sus sentimientos a través de sus clímax, que no tiene la habilidad de verbalizarlos, sino que prefiere canalizarlos a través de sus genitales para librarse de ellos.

Esta crítica implica que el sexo debe ocurrir bajo el contexto de una relación profunda, y que los hombres buscan sexo carnal sin nada, pero esta crítica aplica al sexo casual también sin fines de relacionarse de una manera profunda e íntimamente, por lo cual las mujeres son partícipes porque también tienen mucho sexo sin compromiso, solo que es un tema no tocado. Más bien el promedio en experiencia sexual entre jóvenes es mayor para las mujeres que los hombres. Es deshonesto intelectual, lo que le molesta a la autora en realidad es que en relaciones frívolas, sexuales, casuales, en la prostitución la selección la tiene el hombre con el dinero, en vez de la party girl promiscua.

hace 1 hora, PopArt dijo:

¡Mire, he hecho el amor tantas veces con hombres que me han tratado como a una puta —pero sin pagarme, y eso incluyó situaciones con mi propia pareja— que ahora me parece bastante honorable cobrar por eso!

Esto es más realista, ya que muestra la realidad de muchas jóvenes hoy en día, y su argumento tiene sentido, lo único es que esta conducta de promiscuidad es disimulada socialmente. También escuché a una escort expresar la misma opinión, muchas chicas andan regalándolo, por qué no cobrar?

hace 1 hora, PopArt dijo:

¿Cree que el hecho de pagar otorga a los clientes de un burdel la sensación de poder sobre la mujer? Los hombres que pagan por sexo tienen miedo de las mujeres. Pagar no les otorga ningún poder sobre nosotras. Al contrario, les pone en una situación de inferioridad. Él es el cliente y la prostituta mete a todos los clientes en la misma cesta, luego es superior a ellos.

Este es el core de las diferentes visiones, Emma Becke salió sintiéndose poderosa luego de ejercer esta profesión, mientras que Tanja Rahn resentía el poder que sentía que perdió, y ver a los hombres no sumisos o sintiéndose bien sin tener ese peso encima y consiguiendo lo que quieren.

Esta frase
"
Él es el cliente y la prostituta mete a todos los clientes en la misma cesta, luego es superior a ellos."
Capaz sea verdad, más en el caso de un cliente empotado. Creo que hay algo roto en la imagen como persona que ven de un cliente por parte de algunas escorts. Este es un tema que me causa curiosidad y quisiese entender mejor.

En mi caso yo he conseguido cierta fuerza sobre las mujeres entrando a este mundo, como menos hambre sexual, estándares mucho más altos y darme el lujo a rechazar chicas por las que antes hubiese saltado, confianza.. pero deben haber otras cosas negativas también.

Sasha sería buena opinando sobre esto y tiene varias entradas en su blog que dan su visión sobre cómo le va. Lástima que no pueda participar acá jaja

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Leyendo esta carta abierta de esta ex escort, me confirma una cosa ; que es la tipica mujer que tiene un desmesurado resentimiento, incluso me atreveria decir odio con el genero masculino. Es cierto, dice muchas verdades sobre nosotros como hombres y clientes que mas de alguna vez hemos debatido en este foro, pero lo dice con tanto desprecio, tanta rabia que independiente del rubro o actividad que haya realizado, su reaccion al solo hecho de compartir con hombres hubiese sido exactamente la misma. Demuestra que es de esas mujeres que nos culpa de todos sus problemas solo porque nacimos con pene y ella no, considerando que todos somos machistas y misoginos cuando claramente no todos somos asi. Dice que las prostitutas existen porque hay hombres misoginos como nosotros, pero resulta que ella quiso dinero rapido y tomo este camino, pudiendo tomar cualquier trabajo formal, ella no quiso seguir el ejemplo de millones de mujeres en el mundo que aun en las situaciones mas desesperadas no han querido entrar en este mundo. Ademas, al decir que muchas veces se puso una esponja en su vagina cuando estaba con su menstruacion muestra un acto totalmente irresponsable, en tiempos donde el sida aun no tiene una cura definitiva, perfectamente se pudo contagiar ( ademas de otras enfermedades ) ella y mas de algun cliente. Tenemos mas que claro que una gran mayoria de las mujeres que deciden ser escort es por necesidad ( pagar estudios, llevar una familia, ser madre soltera,etc ) y se les admira por tomar tan valiente decision, porque pa' que estamos con cosas; existen millones de hueones como los que describe la actual sexologa y muchas veces tienen que aguantar humillaciones y denigraciones solo por el hecho de que el hueon le pago un par de billetes por una hora de atencion, pero tambien tenemos claro que hay muchas que se metieron en este mundo por la plata rapida ( como ella ), porque el sexo les gusta demasiado y tambien porque a muchas les infla el ego sentirse deseadas y que les regalen cosas de todo tipo. En mi humilde opinion es solo una carta llena de resentimiento al genero masculino. 

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Mi reflexión en torno a este asunto
En el contexto del movimiento feminista que ha ido tomado cuerpo desde hace algunos años y en especial a partir de la movilización del 8 de Marzo de 2020 en Europa, un debate y una división se ha planteado al interior del feminismo.

Por una parte está el abolicionismo, movimiento que interpreta a Tanja Rahm, y que busca abolir la prostitución sobre la base del argumento que la mujer es víctima del poder ejercido por los hombres y su violencia machista. Considera el trabajo sexual como una explotación, en la que las mujeres que lo ejercen no deben reclamar derechos laborales, sino derechos humanos.

Por su parte, el regulacionismo persigue  dignificar la prostitución  como un trabajo igual a cualquier otro, reconociendo que todos los trabajos son explotación en mayor o menor medida. Buscan la sindicalización, tener derechos laborales como cualquier otro trabajador.

Lo paradójico es que ambas corrientes confluyen en el feminismo, pero no logran integrarse en un solo rio. Por el contrario, se separan como el agua y el aceite.

En el decorado del debate subyace, además, la concepción social cristiana, que, desde la moral, demoniza la prostitución y la presenta en contradicción con el feminismo.

Raya para la suma, para un movimiento ellas son victimas y para el otro son trabajadoras.

En este debate, el foco abolicionista está en el cliente, la fuente de todos los males. El regulacionismo, por el contrario, reconoce la demanda como un hecho de la causa.  

Tiene salida este intríngulis moral?. Difícil se ve. Es el problema que se deriva del reduccionismo del debate: No existe el blanco y el negro sino una escala infinita de grises. 

En que podemos aportar quienes estamos del lado de la demanda?... Para resolver el conflicto al interior del feminismo, en poco o nada. 

El cliente tiene muchas caras y no soy yo el indicado para describirlas y erigirme en el predicador de este foro, apuntando con el dedo a personas que no conozco. 

Solo agregaría que el respeto a la dignidad de las mujeres no es sujeto de debate. En ese terreno cada cual tiene un estado de conciencia y responde por sus actos.

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Hola

@PopArt excelente su sumario de las 2 tendencias matrices....quienes están a favor de regular, dejan abierta la ventana del libre albedrío y libertad de trabajo a la mujer que aun sabiendo el pozo negro que puede llegar a ser el sexo pago, esta/n en su derecho a tomarlo voluntariamente....las otras, en este caso tal derecho no existe o debe restringirse, pues es una perversión que satisface el libido patriarcal... o llamesele como se llame...Conciliar ambas posturas es difícil...pues el principal problema es que las mujeres no están unidas y no concitan un ideario político, económico, cultural, sexual e histórico común....Unidas podrían lograr cualquier cambio....

Mientras tanto nosotros solo podemos ser caballerosos, flexibles, con humor, sin ponerse dramáticos o jugosos, respetuosos del servicio y la persona detrás de las scorts y atentos en nuestra búsqueda del placer pagado de no lesionar  o dañar jamas a una mujer sea lado A o B...

Retirarse al menos para mi no es una opción cercana...

Atte

L

ps: ((((El trabajo sexual, dudo que se acabe....y en el futuro sera virtual y robotico...y eso alivianara un poco las cosas para las mujeres....algunos ya se cazan con hologramas jajajaja...creo)))

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En 29-10-2020 a las 15:31, PopArt dijo:

La señorita es real, la puede googlear, actualmente es sicóloga y terapeuta sexual y da conferencias sobre el tema. La carta en cuestión está incluida en el libro que se menciona al comienzo y está disponible en Amazon en todas sus versiones. 

Quiero aportar al debate, discrepando...

Yo creo que la emoción que le imprime a la carta es la publicidad perfecta para el desarrollo exitoso de su negocio actual. 

La carta si no está cargada de odio hacia el género masculino, al menos está exagerada, exacerba lo negativo y no resalta nada de lo positivo "mas allá de las lucas rápido", existe un sesgo claro y es lógico porque le imprime su emoción y no tuvo el propósito de informar. Que cosas positivas? Supongo que administró su tiempo, no debió invertir tiempo ni plata pa ponerse a ganar plata en cuanto quiso, un trabajo rentable, si no quería trabajar simplemente no lo hacía y no debía rendirle cuentas a nadie, mas de alguna vez le debe haber tocado un cliente de nivel sector vip simpático y atractivo (jajjajajajaj léase en tono sarcástico) ... El fruto de haberse prostituido le permitió hoy ser sicologa y pasear por el mundo dando charlas y vendiendo libros, qué de otra manera no lo habría conseguido. Esos atributos no son fáciles de encontrar en un trabajo, la independencia es muy difícil... 

... Lo que describe después es lo obvio que cualquier prestador de servicios creo que hace: hacerle creer al cliente que es el centro del universo y por dentro perfectamente pensar que es un tarado, por ejemplo parte mal:

"Querido cliente, Si piensas que alguna vez me he sentido atraída por ti, estás terriblemente equivocado. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez" 

Eso no le debería importar a nadie y pensar qué ese sentimiento de rechazo hacía el cabron del cliente es exclusivo de las prostitutas es ridículo, eso lo podría decir incluso yo que no soy prostituto (porque soy muy feo) , pero también vendo fantasías y me hago el simpático con mis clientes que algunos son bastante desagradables, celebro sus chistes, les pido datos de los temas que se que manejan (aunque no me interese después hacerlo), no me atrae trabajar con ellos si no que me atrae las lucas que me pagan, ellos son el medio no el fin, si ya llegué a la playa no puedo empezar a quejarme de lo malo que estuvo el camino, es nocivo, te ancla al pasado y no te da perspectiva... Salvo que sea conveniente mantener esa ancla, como creo que lo es en este caso. 

3 miopías de percepción que aparecen en la carta:

"Las prostitutas solo existen porque hombres como tú sienten que tienen el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales usando los orificios del cuerpo de otras personas." SI SINTIENRA QUE TENGO EL DERECHO... NO PAGARIA. 

"Las prostitutas existen porque tú y la gente como tú sienten que su sexualidad requiere acceso al sexo siempre que les apetece." NO NECESITO PAGAR PARA CONSEGUIRLO, PUEDO TENER AMANTES, POLOLAS, TINDER, ESPOSA... NO ES UNA JUSTIFICACIÓN PARA QUE EXISTAN LAS PROSTITUTAS. 

"Las prostitutas existen porque eres un  misógino, y porque te preocupan más tus propias necesidades sexuales que en las relaciones en las que tu sexualidad podría florecer de verdad." NO SE CUAL SERÁ SU DEFINICIÓN DE MISOGINIA PERO NO ME HACE SENTIDO, ADEMÁS DICE QUE PODRÍA FLORECER DE VERDAD... ACASO ELLA LO SABE? LOGICO, ES LO QUE VENDE, ES SU NEGOCIO. 

Yo soy consumidor de escort, me encanta y lo seguiré haciendo... Y no lo hago por los motivos que ella describe. No me siento identificado con casi nada de lo que dice la autora de la carta, si las escort que visito o he visitado piensan lo que ella piensa de sus clientes, solo agradecerles que no me lo hicieron saber y profesionalmente cumplieron la fantasía acordada al inicio 🤣🤣🤣

Siento que la prostitución mientras sea un acuerdo consensuado entre 2 o más adultos es un trabajo igual que muchos otros, que conlleva el respeto bilateral o hasta multilateral en otros casos 😈. Y no es para andar pelando al cliente, es cierto que hay mucho cliente indeseable, pero dudo mucho que todos lo sean. Si ese es el caso, vamos y pasemoslo bien. 

Recuerdo alguna antigua escort (Mayra 😍) que frecuentaba y que me lo dijo así: esta pega no hay que cuestionarsela mucho, hay que hacerlo y listo, si vas a andar asustado o pasándolo mal es mejor dedicarse a otra cosa.... Y yo agrego que aplica igual para el cliente.

Pd. Yo creo que loana podría escribir una carta como esta 🤣🤣🤣

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Pd 2, si existiese otras formas de financiar la vida, distinta a las lucas, capaz que ahí si que desaparecen las prostitutas. En ese caso tendríamos que buscar otras formas de satisfacer la necesidad que cubren ellas y promover el sexo libre 😉

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@Tester cuático cómo uno puede estar tan de acuerdo en algo. Si tuviera que decir algo de su texto, es que concuerdo en todo. Incluso, es una gran bofetada a muchas personas que trabajan en esto y sienten que están en un altar moral por creer hacer algo tan especial y sacrificado. Creo y cito la parte que es la bofetada (y esto lo entendemos quienes atendemos personas)  

hace 1 hora, Tester dijo:

Eso no le debería importar a nadie y pensar qué ese sentimiento de rechazo hacía el cabron del cliente es exclusivo de las prostitutas es ridículo, eso lo podría decir incluso yo que no soy prostituto (porque soy muy feo) , pero también vendo fantasías y me hago el simpático con mis clientes que algunos son bastante desagradables, celebro sus chistes, les pido datos de los temas que se que manejan (aunque no me interese después hacerlo), no me atrae trabajar con ellos si no que me atrae las lucas que me pagan, ellos son el medio no el fin, si ya llegué a la playa no puedo empezar a quejarme de lo malo que estuvo el camino, es nocivo, te ancla al pasado y no te da perspectiva... Salvo que sea conveniente mantener esa ancla, como creo que lo es en este caso. 

Esta parte es el core del asunto. Uno tiene el poder de decidir a qué cliente también pararle los carros o si eventualmente se justifica hacerse el weon por las lucas. El problema es que muchas aguantan malos tratos, y si, un problema es que no deberían existir malos tratos, pero echarle la culpa al mundo, al hombre, por la propia incapacidad de pararse erguido y hacerse respetar tb es un problema.

Hay muchas chicas acá q te la cantan clara, se hacen respetar, y las adoro. No las pasan a llevar.... nuevamente, que te pasen a llevar no debería existir, pero una persona con tan poco caracter para no afrontar esas cosas, tampoco debería existir

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